Y lo que ayer fue una puñalada para tu razón, corazón y orgullo, hoy puede ser una mano amiga.

A partir de hoy tenemos que empezar a rescatar las cosas buenas y dejar un poco la desilusión, el dolor y el despecho de lado. De nada nos sirve estar toda la vida mal por alguien que ni siquiera gasto una lagrima en nosotros, de nada sirve seguir odiando a alguien que en su momento amaste con “locura” hasta que te cagó, porque quien sabe cuando la puedas necesitar.
Nunca creí en la amistad después del amor, pero ahora tendré que empezar a creer.


Believe that.